Elige: autónomo o empresario

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Cada emprenedor ha de triar el camí que millor s’adapti a ell, mantenint sempre el control i prenent les decisions estratègiques pel seu compte.

El fundador de una empresa tiene dos opciones: seguir siendo un “autónomo” por tiempo indefinido, manteniendo un sistema que pueda hacer funcionar solo, o crecer de forma consciente y controlada hasta tener un equipo en el que pueda delegar funciones.

Aunque no lo parezca, ambas opciones requieren esfuerzo. En un caso, el de mantenerse en el modelo inicial, por no dejarse llevar por el aumento de demanda y acotar la actividad en su confortable dimensión. Lo que hay que evitar es crecer hasta el punto en que el emprendedor se siente sobrepasado por un exceso de trabajo que siempre se le cae a él y que tiene la sensación de no poder hacer en condiciones adecuadas.

Y en el otro, el de la opción crecimiento, el esfuerzo requerido será para definir y planificar bien cada etapa, tratando de evitar descoordinaciones y desequilibrios. Suele ser un proceso que requiere una buena planificación y evitar los errores más habituales. ¿Cuáles son esos errores?

Primero error: no tener un proyecto a largo plazo. El camino es largo y lleno de peligros, pero cuando empezamos debemos saber dónde vamos.

Segundo error: no tener bien definido el cliente, su necesidad, con qué producto o servicio le ayudaremos, a qué precio, cómo lo haremos,…

Tercer error: la prisa. El crecimiento es un proceso en espiral que, en cada caso, requiere acertar en las etapas y los plazos. Es necesario encontrar la combinación perfecta de paciencia y persistencia.

Cuarto error: menospreciar las necesidades financieras. Varía en cada caso, pero debe tenerse en cuenta que, si la actividad no está bien financiada desde el principio, todas las consecuencias son negativas (se realizan actividades diferentes a las previstas, se incurre en intereses excesivos, se contratan personas de poco valor aportado,…).

Quinto error: escoger mal a los colaboradores. Es necesario analizar sus competencias, pero sin quedarnos con esto. También hay que valorar el potencial de crecimiento, cómo se integrará en el grupo, y otras características como la empatía, la facilidad de comunicación, por citar algunas. Y un caso concreto: propongo no contratar a nadie a quien no se pueda despedir sin problemas añadidos. Aquí incluyo amigos, hijos de amigos, familiares, …

Cada empresario emergente debe escoger la decisión que mejor se adapte a sus características y con la que se sienta más seguro. Sea cual sea la elección, es importante mantener siempre el control, no permitir que las decisiones estratégicas las tomen otras personas.

En Copilot Empresarial estamos a disposición de todos los nuevos empresarios que quieran vivir este proceso acompañados por quienes ya han hecho antes el camino muchas veces.