Una experiencia que me cambió la visión…

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Una experiència que em va canviar la visió

Hace muchos años, trabajaba por una firma grande de consultoría, con clientes grandes, multinacionales. Un día, un importante grupo editorial nos contrató un proyecto. Durante meses dirigí al equipo de consultores que trabajó allí.

Cuando llegó el día de la presentación de resultados me sorprendieron con una copa de cava. Mis interlocutores, sonrientes, me dijeron que les felicitara: acababan de alcanzar un ascenso personal. Del informe, de los resultados y de todo el trabajo que habíamos hecho, no querían hablar. Habían conseguido su objetivo personal, y ya lo era.

Esta experiencia, entre otras, me hizo dar cuenta de que muchas veces los clientes mayores no existen como imaginamos. A menudo las prioridades del interlocutor no son las del negocio, sino personales. Y, naturalmente, pese a cobrar los honorarios, te sientes utilizado.

Por este tipo de situaciones decidí centrarme en trabajar con PYMEs familiares. Empresas que tienen objetivos más sinceros, más transparentes, donde el compromiso es real y donde cada paso que damos tiene un impacto directo en el negocio y en las personas que lo gestionan.

Si quieres trabajar con alguien que entiende el valor de un trabajo honesto y alineado con tus necesidades reales, hablemos.